Ilustración sobre la cartera en colegios privados: barras de deuda por antigüedad, una moneda y un calendario

Pregúntele a la tesorería cuánto le deben hoy al colegio. Si la respuesta es “deme un día, que tengo que cruzar unos reportes”, no está sola. En muchas instituciones, la cartera en colegios privados se mira una vez al mes, en una hoja de cálculo que alguien arma a mano. Y la cartera es el flujo de caja con el que se paga la nómina de diciembre.

Estas son las preguntas que vale la pena poder responder en cualquier momento, y la razón de cada una.

Pregunta 1: ¿cuánto me deben de verdad?

Parece obvia, pero tiene una trampa. Lo facturado no es lo que hay que cobrar. Si el colegio da becas, descuentos por hermanos o por pronto pago, o recibe auxilios de una empresa o una caja de compensación, una parte de lo facturado nunca va a entrar como pago de la familia.

Por eso conviene separar siempre tres cifras:

  • Lo facturado en bruto, la tarifa completa de todos los estudiantes.
  • Las rebajas, es decir, becas, descuentos y auxilios.
  • El neto, lo que de verdad hay que recaudar.

Un porcentaje de recaudo calculado sobre lo bruto engaña. Un colegio puede creer que cobra el 60 % cuando en realidad recauda casi todo lo que le corresponde, o al revés.

Pregunta 2: ¿qué tan vieja es la deuda?

No es lo mismo deber una pensión de hace quince días que deber cinco meses. La deuda se mira por tramos de antigüedad: hasta 30 días, de 31 a 60, de 61 a 90, de 91 a 180 y más de 180.

La razón es práctica. Una deuda reciente suele ser un olvido o un mes difícil, y se resuelve con un recordatorio. Una deuda de más de 90 días ya pide una conversación y, muchas veces, un acuerdo de pago. Y la que supera el año escolar es la más difícil de recuperar: la de una familia que ya se fue del colegio.

Pregunta 3: ¿cobro mejor o peor que el año pasado?

La comparación útil no es con el mes anterior, sino con la misma fecha del año pasado. Septiembre siempre se ve distinto de febrero.

En muchos colegios, la puntualidad se desgasta a lo largo del año: las primeras cuotas se pagan casi todas a tiempo y las de los últimos meses no. Si esa tendencia se ve a tiempo, se puede actuar en junio y no descubrirla en noviembre.

Pregunta 4: ¿a quién le cobro primero, y cómo?

La intuición dice que hay que ir por los grandes deudores. Pero en muchos colegios la deuda está repartida entre muchas familias, cada una con poco. Cobrarles solo a las pocas familias que más deben no resuelve el problema.

Funciona mejor agrupar a las familias por su comportamiento y tratar a cada grupo distinto:

  • Las que siempre pagan a tiempo no necesitan cobro, quizás un agradecimiento.
  • Las que se atrasan de vez en cuando responden a un recordatorio amable antes de la fecha.
  • Las que entraron en mora por primera vez merecen una llamada para entender qué pasó.
  • Las que acumulan meses necesitan una conversación y un acuerdo de pago por escrito.

Hay un grupo que casi nadie mira: las familias que intentaron pagar en línea y no lo lograron. Quisieron pagar y algo falló, sea el banco, la clave o el tiempo de la sesión. Es la lista de cobro más fácil del colegio. A veces basta un mensaje con el enlace de pago.

Lo que la norma no permite al cobrar la cartera en colegios privados

La cartera se gestiona con firmeza, pero dentro de un límite que fija la norma. La Resolución 020309 de 2026 del Ministerio de Educación, que regula las tarifas para el año escolar 2027, lo dice en su artículo 12:

  • Si la familia no paga a tiempo la matrícula o la pensión, el colegio privado puede retener los informes de evaluación, salvo que la familia demuestre que no pudo pagar por una justa causa.
  • En ningún caso puede retener al estudiante en el SIMAT (el sistema de matrícula del Ministerio), suspenderle el servicio ni impedirle participar en el proceso educativo. Eso incluye presentar evaluaciones y recuperaciones, permanecer en el salón y participar en las actividades académicas.

En la práctica, el cobro va por un carril y la vida académica del estudiante por otro. El docente no cobra, nadie menciona la deuda frente al estudiante y ninguna evaluación depende del paz y salvo. El interlocutor del cobro es siempre el responsable económico.

Cómo SISGA acompaña la gestión de cartera

La cartera no es un proceso contable aislado: nace en la matrícula, sigue en cada factura y termina en el paz y salvo. La plataforma lo integra en ese mismo recorrido.

  • Cada cobro sale como factura electrónica y se cruza con el pago, sea en línea o en caja, así que el estado de cuenta de cada estudiante está al día sin hojas de cálculo.
  • Pago en línea para que las familias paguen desde la casa, sin filas ni consignaciones.
  • Campañas de cobro por correo y mensaje de texto dirigidas a grupos de familias, en lugar de llamadas una por una.
  • Acuerdos de pago registrados en la plataforma, ligados a la cuenta del estudiante.
  • Paz y salvos generados desde la misma información, sin tener que verificar a mano.

La forma de cobrar y los criterios de cada caso los define el colegio dentro de la norma. La plataforma aporta la información y el registro de lo actuado. Sección basada en el uso de la plataforma SISGA.

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Fuentes consultadas