Ilustración sobre la permanencia escolar: un camino de grados con un tramo punteado entre dos años y una flecha que sale hacia otro colegio

El año cierra con el grupo completo. Treinta estudiantes en séptimo, todos con su boletín, todos promovidos o con su plan de apoyo. En febrero, la lista de octavo tiene veintiséis. Nadie se retiró, nadie firmó nada, y nadie sabe bien qué pasó con los otros cuatro.

La permanencia escolar suele medirse dentro del año. Pero una parte importante de los estudiantes se pierde en otro momento: en el paso de un año al siguiente, cuando el colegio ya está de vacaciones.

Dos momentos distintos para perder a un estudiante

El Ministerio de Educación Nacional (MEN) distingue dos formas de deserción:

  • Deserción intraanual: el estudiante abandona durante el año escolar.
  • Deserción interanual: el estudiante termina el año, pero no se matricula al siguiente.

La diferencia importa. En una nota técnica de 2022, el propio MEN reconoce que “en la práctica” solo usa el indicador intraanual. Y advierte que quienes terminan el año y no regresan no quedan capturados por esa medida.

Dicho de otra forma: el estudiante que se fue en marzo aparece en las cifras. El que terminó en noviembre y no volvió en enero, muchas veces no aparece en ninguna parte. Y para el colegio es el mismo estudiante perdido.

No todo el que no vuelve desertó

Antes de alarmarse, hay que separar los casos. Un estudiante que no renueva matrícula puede estar en una de estas situaciones:

  • Se trasladó a otro colegio, por cambio de residencia, de trabajo de la familia o por decisión propia. Sigue estudiando.
  • Se trasladó dentro de la misma red, a otra sede u otro colegio de la misma congregación o del mismo municipio.
  • Dejó de estudiar. Este es el caso que de verdad preocupa.
  • No se sabe. Y en la práctica, este suele ser el grupo más grande.

Un traslado no es un fracaso del colegio. Una deserción sí es una señal que hay que atender. El problema es tratar a los dos igual, o peor, no saber cuál es cuál. Por eso conviene que la causa del retiro quede registrada en el momento en que se conoce, y no reconstruida meses después.

Quiénes están en mayor riesgo de no volver

La misma nota técnica del MEN analizó el sector oficial entre 2015 y 2021 y encontró dos patrones útiles para cualquier colegio:

  • Quien reprueba el año tiene mucho más riesgo de no matricularse al siguiente. Según los años analizados, la proporción de estudiantes que no se matriculó fue entre 1,7 y 3,2 veces mayor entre quienes reprobaron que entre quienes aprobaron.
  • Un retiro durante el año no siempre es definitivo. Cerca de la mitad de quienes abandonaron en medio del año volvieron a matricularse al año siguiente.

La conclusión práctica es clara. La lista de estudiantes que no fueron promovidos es, al mismo tiempo, la lista de las familias a las que hay que llamar primero. Y el estudiante que se retiró en junio no es un caso cerrado: puede ser el que regrese si alguien lo busca.

Cómo cuidar la permanencia escolar entre noviembre y febrero

El tramo entre el cierre del año y el inicio de clases es el más descuidado. Algunas acciones sencillas:

  1. Cruce dos listas en diciembre: los estudiantes del año que termina y los que ya separaron o renovaron su cupo. La diferencia es su lista de seguimiento.
  2. Empiece por los de mayor riesgo: quienes reprobaron, quienes tuvieron muchas inasistencias y quienes se retiraron durante el año.
  3. Llame, no solo envíe un correo. Pregunte con respeto si el estudiante seguirá estudiando y dónde. La respuesta es un dato valioso.
  4. Registre la causa: traslado (a dónde, si la familia lo comparte), cambio de ciudad, dificultad económica, inconformidad con el colegio o abandono.
  5. Revise de nuevo en febrero, cuando ya arrancaron las clases, para cerrar los casos pendientes.

Si usted coordina varios colegios

Para quien dirige una red, una congregación o una secretaría, la pregunta cambia. Un estudiante que pasa de un colegio a otro de la misma red no se perdió: sigue en casa. Pero si cada colegio solo mira su propia lista, ese traslado se cuenta como una baja en uno y como un estudiante nuevo en el otro, y nadie ve la trayectoria completa.

Mirar el conjunto permite responder preguntas que un colegio solo no puede: cuántos de los que no volvieron siguen dentro de la red, en qué grados se concentran las salidas y qué colegios pierden más estudiantes entre un año y otro. Siempre respetando que cada colegio conserva su información y su autonomía.

Cómo SISGA acompaña la permanencia escolar

Cuidar la permanencia escolar exige tener la historia del estudiante en un mismo lugar, no repartida entre la secretaría, la coordinación y el director de grupo. La plataforma ayuda en varios puntos del proceso:

  • Alertas de inasistencia a tiempo, con el límite que el colegio define para cada grado y un aviso previo, para llamar a la familia antes de que el año se pierda.
  • Evidencia de cada aviso enviado: quién fue informado y cuándo, como respaldo de la gestión del colegio.
  • Matrícula, asistencia y notas en el mismo sistema, para cruzar quién terminó el año, quién reprobó y quién ya renovó, sin planillas sueltas.
  • Informes para el seguimiento de la deserción (SIMPADE) y estadísticas de eficiencia interna, listos para la secretaría de educación.
  • Información de varios colegios consolidada para las entidades que agrupan instituciones, sin que cada colegio pierda el manejo de lo suyo.

La plataforma no retiene a ningún estudiante por sí sola: la llamada, el acompañamiento y la decisión siguen siendo del colegio. Lo que hace es darle la información a tiempo para actuar. Sección basada en el uso de la plataforma SISGA.

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Fuentes consultadas