Ilustración sobre el cierre académico de fin de año: barras de avance de notas con un semáforo y un calendario

Es viernes, la comisión de evaluación se reúne el lunes, y la coordinadora descubre que a tres docentes les faltan notas de dos grupos. Uno está incapacitado. Otro tiene las calificaciones en un cuaderno. El tercero creía que la fecha era la semana siguiente. El cierre académico de fin de año se vuelve una carrera de fin de semana, y alguien termina digitando notas de afán.

El problema casi nunca es el docente. Es que el atraso se descubre al final, cuando ya no hay margen.

Lo que pide la norma: el colegio garantiza que se evalúe a tiempo

El Decreto 1290 de 2009 le da a cada colegio la autonomía para diseñar su sistema de evaluación, el SIEE. Pero le pide que incluya, entre otras cosas, “las acciones para garantizar que los directivos docentes y docentes del establecimiento educativo cumplan con procesos evaluativos” (artículo 4, numeral 7). También pide definir acciones de seguimiento durante el año escolar (numeral 4).

El mismo decreto le encarga al colegio reunir a docentes y directivos para analizar la evaluación. También le encarga presentar a las familias los informes y el plan de actividades de apoyo. Y le permite crear comisiones de seguimiento de la evaluación y la promoción, “si lo considera pertinente” (artículo 11).

Nada de eso funciona si las notas no están. Una comisión que decide con calificaciones incompletas toma decisiones de promoción sobre información a medias. Y una familia que recibe el informe tarde pierde el tiempo que tenía para acompañar.

El cierre académico de fin de año empieza a mitad de periodo

El cambio más sencillo es de calendario. En lugar de una sola fecha de cierre, defina dos momentos de revisión:

  • A mitad del periodo: qué porcentaje de las notas planeadas lleva registradas cada docente en cada grupo. Aquí todavía hay tiempo para ayudar.
  • Una semana antes del cierre: quién está al día, quién va atrasado y quién no ha empezado. Aquí ya se actúa con nombre propio.

Mirar el avance como un semáforo, al día, atrasado o sin empezar, permite ordenar la conversación. No se trata de vigilar. Se trata de saber a quién llamar primero y de qué manera.

Recuerde a tiempo, por escrito y con respeto

Un recordatorio a tiempo evita la mayoría de los atrasos. Tres pautas:

  • Personalizado cuando el caso lo pide. El docente que no ha empezado necesita una conversación, no un mensaje masivo.
  • General cuando es para todos. “Faltan diez días para el cierre” puede ir a todo el equipo.
  • Con registro. Si el atraso termina en una dificultad, el colegio necesita poder mostrar que avisó, cuándo y a quién.

Y no olvide al director de grupo. Él necesita ver si sus estudiantes tienen todas sus notas en todas las asignaturas, no solo en la que dicta.

Corregir una nota también es parte del cierre

En el cierre aparecen errores: una nota en el grupo equivocado, un 4,5 que era 3,5. Corregirlos es normal. Lo que no puede pasar es que la corrección no deje huella.

Defina en el SIEE quién puede corregir una nota después del cierre, con qué soporte y ante quién. Cada cambio debe quedar registrado: quién lo hizo, qué valor tenía y cuándo. Eso protege al docente, al estudiante y al colegio cuando una familia presenta una reclamación.

Llegue a la comisión con la información completa

Si el seguimiento funcionó, la comisión de evaluación puede dedicarse a lo que le corresponde: los estudiantes. Revisar casos, recomendar actividades de apoyo y decidir la promoción con criterio, y no pasar la reunión preguntando por notas que faltan.

Un buen indicador de que el cierre salió bien: la comisión se reúne en la fecha prevista y nadie digitó notas el fin de semana anterior.

Cómo SISGA acompaña el cierre académico

El seguimiento que propone este artículo exige ver el avance de todo el colegio en un mismo lugar. La plataforma lo reúne en un tablero.

  • El avance de las notas del periodo, por institución, por grado y grupo, y por asignatura, mientras el periodo está en curso.
  • Un semáforo por docente que muestra quién está al día, quién va atrasado y quién no ha empezado, para saber a quién acompañar primero.
  • Una vista para cada rol: el docente ve lo suyo, el director de grupo ve sus grupos y la coordinación ve a todo el equipo.
  • Recordatorios por correo desde el mismo tablero, individuales, por grupo o generales, con registro de lo enviado.
  • Cada nota ingresada o modificada queda registrada, con quién la cambió y cuándo, como respaldo ante cualquier reclamación.

Los plazos, los criterios y la forma de acompañar a cada docente los define el colegio en su SIEE. La plataforma le da la información a tiempo para actuar. Sección basada en el uso de la plataforma SISGA.

Le puede interesar

Fuentes consultadas