La inteligencia artificial ya entró a las salas de profesores, con o sin permiso. Este artículo propone los acuerdos que conviene tomar como institución antes de que cada docente resuelva por su cuenta.

En casi todos los colegios está pasando lo mismo: alguien usa una herramienta de inteligencia artificial (IA) para preparar un taller, otro la usa para redactar una circular y un tercero la prohíbe en su clase. Todos con buenas intenciones y sin una regla común. El problema no es la herramienta: es la ausencia de acuerdos.
La discusión sobre inteligencia artificial para docentes suele arrancar por el lado equivocado —cuál aplicación usar— cuando lo urgente es institucional: qué se permite, qué información nunca sale del colegio y cómo se forma al equipo.
El marco de la UNESCO de inteligencia artificial para docentes
No hace falta inventar la rueda. La UNESCO publicó su Marco de competencias en IA para docentes, presentado en la Semana del Aprendizaje Digital de 2024, y Colombia Aprende, la plataforma del Ministerio de Educación Nacional, lo difunde en español desde noviembre de 2025.
El marco organiza lo que un docente necesita saber en cinco dimensiones:
- Mentalidad centrada en el ser humano: la decisión pedagógica sigue siendo de la persona, con responsabilidad sobre sus efectos.
- Ética de la IA: privacidad, equidad, sesgos, transparencia.
- Fundamentos y aplicaciones de la IA: entender, en términos básicos, cómo funcionan estas herramientas y qué pueden y no pueden hacer.
- Pedagogía con IA: cómo integrarla al diseño de clase sin reemplazar el aprendizaje.
- IA para el desarrollo profesional: usarla para el propio crecimiento docente.
Y las gradúa en tres niveles de progresión: adquirir, profundizar y crear. Esto último es lo más útil para un colegio, porque reconoce lo obvio: no todos los docentes están en el mismo punto, y un taller único para todo el claustro no funciona.
Los cinco acuerdos que conviene tomar
Antes de comprar una herramienta o dictar una capacitación, defina esto por escrito. Puede ocupar una sola página.
1. Para qué sí y para qué no. Preparar material, generar ejemplos, adaptar un texto a otro nivel de lectura o redactar un primer borrador de comunicación son usos razonables. Definir la nota de un estudiante, redactar una observación disciplinaria o resolver un caso de convivencia no lo son: son decisiones que exigen juicio humano y responsabilidad institucional.
2. Qué información nunca se comparte. Esta es la regla más importante y la más fácil de romper sin darse cuenta. Nunca se pegan en una herramienta de IA externa nombres completos de estudiantes, documentos de identidad, datos de contacto de familias, informes psicológicos o médicos, ni el relato de un caso de convivencia con datos identificables.
Esto no es exceso de cautela: los datos de niñas, niños y adolescentes tienen protección reforzada bajo la Ley 1581 de 2012, y la autorización que las familias firmaron no cubre entregarlos a un servicio externo. Si necesita usar un caso, anonimícelo.
3. Cómo se declara el uso. Un acuerdo simple: si la IA participó en la elaboración de un material, se dice. Aplica para docentes y para estudiantes. La transparencia enseña más que la prohibición.
4. Qué se le pide al estudiante. Prohibir la IA en el aula es, a estas alturas, poco realista. Es más útil rediseñar las tareas: pedir el proceso y no solo el producto, sustentar oralmente, trabajar con fuentes locales o pedir que el estudiante critique una respuesta generada por IA. Esa última actividad, además, desarrolla pensamiento crítico.
5. Cómo se forma al equipo, por niveles. Siguiendo la lógica de la UNESCO: un primer grupo necesita adquirir lo básico (qué es, qué riesgos tiene, cómo escribir una instrucción clara); otro puede profundizar integrándola al diseño de clase; unos pocos pueden crear y liderar la formación de sus colegas. Identificar en qué nivel está cada quien evita capacitaciones que aburren a unos y pierden a otros.
Tres riesgos concretos que vale la pena nombrar
- La respuesta segura y equivocada. Estas herramientas pueden afirmar con total naturalidad datos falsos, incluidas normas y fechas. Todo dato normativo o histórico se verifica contra la fuente oficial antes de llevarlo al aula.
- El sesgo. Los modelos reproducen los sesgos de la información con la que fueron construidos. Un material generado automáticamente puede reforzar estereotipos sin que nadie lo note.
- La dependencia temprana. Si el estudiante entrega el pensamiento y no solo la escritura, el aprendizaje no ocurrió. El diseño de la tarea es lo que evita esto, no la vigilancia.
Por dónde empezar el próximo mes
- Convoque una sesión corta con el equipo directivo y dos o tres docentes: redacten el acuerdo de una página.
- Comuníquelo a las familias. Que sepan qué usa el colegio y qué datos protege.
- Haga un diagnóstico rápido de niveles: quién ya usa IA, cómo y para qué.
- Elija un proceso pedagógico para pilotear durante un periodo, y evalúelo.
La tecnología cambia rápido; los acuerdos institucionales envejecen mejor que las herramientas.
Cómo SISGA acompaña el cuidado de los datos del estudiante
El acuerdo sobre qué información no sale del colegio funciona mejor cuando esa información está ordenada y bajo control institucional. En ese punto la plataforma SISGA aporta:
- La información sensible vive dentro del sistema del colegio: fichas del estudiante, autorizaciones y registros académicos permanecen en la plataforma institucional, no dispersos en archivos personales o correos.
- Consentimiento con respaldo: la política de tratamiento de datos y las autorizaciones de las familias se gestionan y firman electrónicamente, con evidencia de quién autorizó y cuándo.
- Trazabilidad: queda registro de lo actuado, útil ante una consulta de una familia o un requerimiento de una autoridad.
- Un solo canal con las familias: las comunicaciones oficiales salen del sistema del colegio, no de aplicaciones personales.
La responsabilidad de cumplir la norma de protección de datos es del colegio; la plataforma le da el orden y la evidencia. Sección basada en el uso de la plataforma SISGA.
Le puede interesar
- Protección de datos de los estudiantes: qué exige la ley
- Indicadores de desempeño: ¿automática o manual?
Fuentes consultadas
- UNESCO — Marcos de competencias en IA para docentes y estudiantes — consultada 2026-08-05.
- Colombia Aprende — Marco de competencias para docentes en materia de IA (UNESCO) — consultada 2026-08-05.
- UNESCO — Inteligencia artificial en la educación — consultada 2026-08-05.
- Ley 1581 de 2012 — texto oficial (Gestor Normativo, Función Pública) — consultada 2026-08-05.